Mi pequeño huerto I

Los que me sigáis por Twitter ya sabréis que desde que me mudé he empezado el pequeño proyecto de cuidar un pequeño huerto en mi jardín. Me apetecía hacer algo de trabajo manual, que me ayudara a desconectar y… Para qué os quiero engañar… En realidad todo esto es una excusa para prepararme a sobrevivir en el inminente apocalipsis que se avecina.

Pero las razones por las que empecé no son importantes. Lo importante es que el primer periodo de recolección pasó y aunque he sufrido mucho y no he recolectado todo lo que planté, he aprendido muchísimo. Por ejemplo, regar con regadera al principio era un error. Me quitaba tiempo y no aportaba todo el agua necesaria. El cambiar a la manguera fue una salvación.

Empecé el huerto con mucha ilusión y plantas distintas. Empecé con tomates, cebollas y una planta de frambuesas. Nada de eso salió bien. Los tomates se secaron muy fácilmente, las cebollas no han crecido bien y la frambuesa iba estupendamente hasta que de un día para otro se murió. También quiero decir aquí que a lo mejor el suelo no era el más apropiado ya que gran parte era tierra de obra. Pero bueno, las cosas salen como salen y lo importante es aprender de los errores.

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Qué bonito y fácil parecía todo cuando empecé…

Después de este “fracaso” inicial del que sólo me sobrevivieron unas pocas cebollas, planté zanahorias y he de decir que gracias a ellas he recuperado un poco la alegría. No han crecido todo lo que me hubiera gustado, pero la verdad es que tienen un sabor estupendo y han salido muy bien.

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Aquí las zanahorias

Ahora toca plantar los cultivos de otoño y esperar que lo aprendido en el verano me ayude a no matar a tantas plantas inocentes y obtener más beneficio de mi trabajo.

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Ahora toca empezar de nuevo.

Intentaré hacer nuevas entradas en el blog cuando haya cosas interesantes que contar, pero no esperéis una entrada semanal. Para cosas más puntuales, siempre está mi Twitter.

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