Relato corto: Él

Diario del capitán. Día de misión 6. Hora local 08:13

Acabamos de llegar al punto acordado por el Ateneo y los sistemas de soporte vital de la nave están despertando a la tripulación. Siguiendo el protocolo, me han despertado a mí primero para que compruebe todos los sistemas de la nave y me asegure de que estamos en la posición correcta para empezar nuestra misión. Los pilotos automáticos de estas naves no fallan nunca, pero los jefazos prefieren no fiarse y confirmar todo dos veces. Nuestro objetivo está donde debería estar. No se ha movido ni un milímetro desde que lo detectaron los radares de la tierra, lo cual es bastante difícil para una nave que ha aparecido literalmente de la nada. Todavía estamos lejos para una confirmación visual del objetivo, pero ya estamos captando la misma baliza con el mismo mensaje que empezó todo esto: un código de localización que llevan todas las naves del Ateneo, incluso la nuestra.

Parece que la tripulación ya ha salido del sueño, voy a iniciar la reunión para dar instrucciones a todo el mundo. He programado la nave para que nos avise en cuanto tenga una visual del objetivo.

Diario del capitán. Día de misión 6. Hora local 10:32

Todo el mundo ha despertado bien. Lawrence se está quejando de frío, pero llevo tres misiones con él y siempre se queja cuando sale de la cámara. El tipo es el mejor informático de la Tierra pero es un gran quejica. Eso sí, después de la primera reunión se ha puesto a trabajar analizando la señal para ver si puede darnos más información. El resto de la tripulación nos hemos puesto a trabajar en las primeras imágenes que hemos recibido de la nave, excepto Doc Martin. Doc se ha puesto a revisar el equipo médico de la nave. ¡Cómo si hubiese cambiado desde que salimos! Pero es un sistemático, un maníaco y por eso me gusta tenerle como doctor a bordo.

Hemos encontrado lo que creemos que es una escotilla. Bastante estándar y podremos acoplarnos sin problemas (esperemos). La nave no tiene ningún indicativo externo y el diseño no coincide con nada en nuestra base de datos. Enviaremos las imágenes al Ateneo para que las analicen más en detalle, pero tardarán días en llegar y en que recibamos la respuesta.

Deberíamos de estar en posición de acoplarnos con el objetivo (que la tripulación ha decidido llamar Cotopaxi, malditos frikis del cine clásico) en más o menos cinco horas. He mandado a toda la tripulación que descanse, excepto Lawrence y Doc que siguen haciendo sus trabajos y sería imposible hacerles entender que tienen que dormir.

Diario del capitán. Día de misión 6. Hora local 17:02

Nadie ha podido dormir la verdad, y no les culpo. Todos estamos un poco preocupados por lo que nos vamos a encontrar. Ya estamos a unos cien metros de la nave, y ya hemos podido confirmar lo que dicen las fotos. Esta nave no es nada que se haya visto en la Tierra, y mucho menos es una nave del Ateneo. No hemos podido identificar el metal del que está recubierta la nave Cuando nos acoplemos tomaremos unas muestras, pero no sé si tenemos el equipo necesario a bordo. Ninguna de las piezas visibles que sobresalen le resultan familiares a Lawrence o a ningún otro miembro de la tripulación. No hay ventanas, ni matrícula, ni banderas en el casco.

Nos faltan unos minutos para alinearnos con la escotilla y poder iniciar el acoplamiento. La tripulación está nerviosa, nadie sabe qué nos vamos a encontrar. He ordenado poner a todo el personal en alerta, preparados y armados para lo que pueda surgir.

Diario del capitán. Día de misión 6. Hora local 17:34

Esto no debería de estar pasando. Nos hemos alineado correctamente con la escotilla siguiendo los protocolos, pero Lawrence no ha sido capaz de activar el sistema de túnel de la Cotopaxi que nos permitiría establecer una conexión entre ambas naves y acceder a ella. Lawrence dice que ha probado todos los protocolos y mensajes posibles pero la Cotopaxi no responde. Me ha intentado explicar que la nave recibe los mensajes pero no contesta. Citando a Lawrence: “Capitana, las dos naves hablan el mismo idioma pero la jerga es completamente distinta”. No sé muy bien qué quiere decir, pero él es el experto.

Si no conseguimos establecer una conexión tendremos que llevar una de las escotillas inflables de emergencia y acceder a la nave volando la escotilla, cosa que no quiero hacer porque es un engorro y quizás no seamos capaces de penetrar el casco. Si esta misión es un fracaso, pasarán semanas hasta que el Ateneo pueda enviar el equipo y personal necesario. Eso sin comentar que nos quedaríamos sin la gloria de ser los primeros en descubrir de dónde ha venido esta nave.

Diario del capitán. Día de misión 6. Hora local 17:58

¡Milagro! Lawrence ha conseguido extender el túnel de la Cotopaxi. Podría poner aquí la explicación que me ha dado para entenderse con la nave, pero no la he entendido. Por suerte, su diario personal de abordo estará, como siempre, completamente detallado. La dos escotillas de las naves se han conectado perfectamente y ya hemos usado parte de nuestras reservas de aire para crear una atmósfera respirable en el túnel. He decidido esperar unas horas. Quiero que Lawrence recave toda la información posible sobre los sistemas de la nave y quiero intentar calmar a la tripulación todo lo posible. El conseguir conectar las dos naves les ha calmado un poco, pero se empiezan a expandir rumores sobre historias completamente disparatadas: alienígenas, viajes en el tiempo…

Diario del capitán. Día de misión 7. Hora local 03:31

Esto es imposible. Quiero dejar muy claro que lo que voy a escribir aquí es completamente cierto y espero que las fotografías, vídeos y testimonios aportados por todos los miembros de la tripulación sirvan para confirmar estas palabras.

Lawrence confirmó que la nave tenía una atmósfera respirable y que todos los sistemas de soporte vital estaban funcionando correctamente. El generador de energía de la nave, un modelo que yo no había visto nunca, estaba funcionando a mínima potencia. Y aquí se pone interesante. La nave estaba vacía. No había registros de tripulación y los sistemas de la nave no mostraban a nadie vivo en el interior. Ni cámaras de éxtasis, ni camarotes. Simplemente había espacios vacíos.

Envié a Ramón y a Clare, mis dos oficiales de abordaje, a hacer una primera revisión en cuanto la escotilla se abrió. La nave era grande, pero dividida en sólo siete salas, sin contar la cabina ni la sala del reactor, en una única y espaciosa cubierta con techos de varios metros de altura.

A los pocos minutos, Clare se puso en contacto por radio y nos llamó a todos a la sala central de la nave. Ninguno podíamos creer lo que veíamos.

Un hombre de piel bronceada se encontraba de pie, en medio de la sala, cubierto sólo por unos calzoncillos blancos. Tenía los ojos abiertos, unos ojos completamente blancos, pero parecía que no mirase a ningún sitio. Es difícil de describir la sensación que se sentía en esa sala… el hombre te miraba… pero no con los ojos…

Cualquier intento de comunicarnos con él ha sido inútil. Doc ha intentado hacer unos análisis con su equipo portátil pero las lecturas daban todas inconclusas. Hemos intentado todos los idiomas que conocíamos entre los miembros de la tripulación (siete en total) y todos los tipos de comunicación audiovisual que se nos han ocurrido. Ramón ha intentado tocarle y la mano se le ha quemado de lo frío que estaba. Doc dice que se recuperará pronto, pero le ha dado unos calmantes para aliviarle el dolor y le ha puesto a dormir en la enfermería. La situación se ha puesto un poco tensa, pero he conseguido calmarlo. Hemos colocado una cámara y he dispuesto turnos para que ese hombre esté vigilado veinticuatro horas al día. No quiero a nadie cerca suyo después de lo de Ramón pero no quiero dejarlo sin vigilancia.

Todos tenemos que intentar dormir un poco. Mi turno empieza en dos horas, y hasta las ocho no recuperaremos la actividad normal.

Diario del capitán. Día de misión 7. Hora local 09:10

La noche ha sido tranquila. Demasiado tranquila. Conseguí dormir un poco antes de que empezase mi turno de vigilancia pero luego me fue imposible. Ver a esa cosa ahí plantada es hipnótico. Uno puede pensar que no está vivo, que es una estatua muy muy muy realista, pero cuando lo miras es como si notases que está vivo…

Toda la tripulación tiene unas ojeras enormes. El desayuno parecía un cementerio y luego durante la asignación de trabajos para el día nadie ha hecho preguntas ni ha puesto ningún problema. Esto empieza a parecerse poco a poco a una película de terror de muy poco presupuesto. Lawrence va a seguir investigando los sistemas de la nave, dice que son fascinantes, algo que no existe en toda la Tierra. He asignado a Ramón y a Clare para que sigan investigando la Cotopaxi. Quiero un registro detallado de cualquier objeto o anomalía que encuentren. Mientras, Doc, el resto de la tripulación y yo seguiremos intentando ponernos en contacto con esa cosa.

Diario del capitán. Día de misión 7. Hora local 16:39

No sé qué ha pasado.

Todo iba bien, bueno, raro pero poco a poco nos íbamos acostumbrando a la idea de estar en esa nave tan extraña analizando a esa cosa hasta que…

No sé qué ha pasado. Doc y yo estábamos ajustando el traductor de nuestra nave para ver si podíamos probar nuevos idiomas para comunicarnos con esa cosa. Estábamos atravesando el túnel con un ordenador portátil preparado con mensajes en cincuenta idiomas cuando recibimos la llamada de Ramón. Dejamos el equipo tan pronto como pusimos un pie en la Cotopaxi y corrimos a la sala central. Ramón, Clare y varios de los miembros de la tripulación que dejé analizando a esa cosa estaban ahí, mirando absortos como ese ser desconocido para nosotros tenía los brazos extendidos hacia los lados y empezaba a brillar. Doc intentó grabar con una videocámara que había sobre uno de los carros portátiles que habíamos traído con equipo, pero estaba completamente apagada. Todos nuestros equipos personales empezaron a funcionar mal y darnos indicaciones erróneas sobre todo. Esa cosa continuaba emitiendo cada vez más luz. Después dijo unas palabras que no se me borrarán de la memoria: “Yo soy Él. Soy el que crea y soy el que destruye”. Después de eso… no sé muy bien qué ha pasado…

Una luz intensa ha llenado toda la sala. Cuando hemos recuperado la vista esa cosa ya no estaba. Y tampoco estaba Ramón. Inmediatamente he puesto a toda la tripulación a buscar, revisar las cámaras de nuestra nave e intentar localizar a Ramón por todos los medios posibles pero ha sido inútil. He ordenado a todo el mundo que vuelva a sus camarotes y he ordenado desconectar el túnel en cuanto se confirme que todos están a bordo.

Diario del capitán. Día de misión 7. Hora local 17:11

No hemos conseguido desconectarnos de la Cotopaxi. Seguimos agarrados a esa nave del demonio y no podemos escapar de aquí hasta que nos deshagamos de ese peso muerto. Además, no creo que nadie de la tripulación acepte irse sin haber encontrado a Ramón y, encima, llevándonos esa nave con nosotros. He puesto turnos de dos guardias para que cubran el túnel que conecta las dos naves en todo momento y he prohibido la entrada a la Cotopaxi a todo el personal. Lawrence no ha apartado la vista de su pantalla para ver si somos capaces de desconectar las naves, pero parece cada vez más preocupado. La última vez que he ido a preguntarle me ha contestado que no tenía ni idea y que le dejase en paz en un tono bastante brusco. En otra ocasión le habría castigado por hablarle así a un oficial superior, pero todos estamos bajo mucha presión y en esta situación no podemos estar con formalismos.

No sé que hacer. Ya sé que no es algo muy propio de escuchar de la boca, en este caso de las manos, de una capitana del Ateneo, pero esta situación me supera. Lo único que quiero es poner a mi tripulación a salvo y alejarnos de esta locura. Nadie sabe quién es… Él. No hay registros en la nave, la respuesta desde la Tierra tardará todavía un par de días y no podemos reconocer absolutamente nada de lo que hay en la nave.

Esto es de locos.

Diario del capitán. Día de misión 8. Hora local 07:27

He tenido pesadillas. No sabría muy bien cómo describirlas, pero veía a esa cosa de pie, delante mía. Y esa cosa me miraba como nadie lo había hecho antes. Me he despertado varias veces durante la noche y también me he encontrado a varios miembros de la tripulación deambulando. Parece ser que todos tenemos el mismo problema. Menos Lawrence. No se ha separado de su ordenador desde que volvimos de la Cotopaxi. Tengo que hablar muy seriamente con él. Necesita descansar.

Diario del capitán. Día de misión 8. Hora local 08:55

Lawrence se ha vuelto completamente loco. Le he ido a preguntar que si había encontrado algo interesante y prácticamente me ha gritado que no estaba preparada para la verdad, que ninguno lo estábamos. Me ha agarrado por el brazo, me ha echado de su camarote y ha cerrado la escotilla. He puesto a Doc a intentar hablar con él para calmarle a través del comunicador pero no hace caso. Ningún otro miembro de mi tripulación tiene los conocimientos suficientes para anular el bloqueo que Lawrence ha puesto en su camarote, por lo que no podemos entrar. No sé qué cable se le ha cruzado a Lawrence, pero esto puede convertirse en

Diario del capitán. Día de misión 8. Hora local 13:20

Perdón por la interrupción tan brusca de antes. Han venido a buscarme para algo muy urgente…

No sé cómo ha pasado, pero Clare ha conseguido entrar en la Cotopaxi. Los dos soldados que estaban vigilando el túnel juran que no la han visto pasar, y las grabaciones de seguridad así lo dicen, pero cuando he llegado al puente de la nave y he visto a Clare en la sala central de la Cotopaxi no he dado crédito. A su lado estaba… Él. Clare se iba acercando lentamente, extendiendo su mano hasta casi tocarle. Esa cosa que no sabemos de dónde viene ha empezado a emitir luz y a los pocos segundos no quedaba nadie. Clare había desaparecido. Igual que desapareció Ramón. La tripulación me ha pedido que entremos a buscarles, pero les he hecho entender que era inútil, que Clare no aparecería al igual que Ramón no apareció. Lawrence sigue encerrado en su camarote. Me he planteado sellar la escotilla y volar el túnel que conecta las dos naves, pero no he sido capaz de encontrar una forma de cerrar nuestro acceso al túnel de forma estanca y asegurar que la explosión no nos afecte. Tengo a todo el mundo trabajando en formas de escapar de aquí. Pero no parecen muy convencidos a dejar a dos miembros de la tripulación en paradero desconocido.

Tengo miedo de quién será el próximo que se lleve esa cosa.

Diario del capitán. Día de misión 9. Hora local 01:14

Lawrence se ha suicidado. Toda la tripulación estaba durmiendo, o intentándolo mejor dicho, cuando Lawrence se ha presentado en mi camarote. Me ha despertado el ruido de una pistola cargándose. No sé de dónde la ha sacado, ya que Lawrence no tiene acceso a la armería, pero es… era Lawrence. Era capaz de tener acceso a donde se propusiese…

Cuando me he despertado, Lawrence tenía la mirada perdida. Le he pedido amablemente que deje el arma, pero no ha contestado. Cuando me he puesto de pie y me he acercado a él, me ha dicho que ninguno lo entendíamos. Que Ramón y Clare creían entenderlo, pero que era demasiado complejo para todos nosotros. Incluso para él mismo. No he entendido a qué se refería, pero antes de que pudiese decir una sola palabra ha apretado el gatillo y…

El resto de la tripulación ha aparecido a los pocos segundos. No sabía muy bien qué decirles. Estaba temblando. Doc me ha ofrecido algo para calmarme, pero debo mantenerme despierta. Tres miembros de mi tripulación han muerto y este no es el momento de visitar el país de las drogas.

Estoy en el puente de mando. No pienso volver a mi camarote y cuando lleguemos a la Tierra, pediré mandar otra nave o directamente renunciaré a mi puesto. No creo que me queden ganas de volver al espacio después de esto.

Diario del capitán. Día de misión 9. Hora local 04:22

No puedo dormir. No paro de repetir una y otra vez en mi cabeza las palabras de Lawrence. Y cuando consigo cerrar los ojos, Ramón y Clare se me aparecen. Tienen los mismos ojos que esa cosa y no paran de repetir: “Él es el que crea. Él es el que destruye”. He intentado andar por la nave para ver si me entraba el sueño, pero sólo me he encontrado a Doc con el mismo problema que yo. Incluso está teniendo el mismo sueño que yo. Exactamente el mismo.

Tenemos que irnos de aquí. Voy a ordenar que coloquen explosivos en el túnel, sellen la escotilla con todas las placas de metal que puedan encontrar y nos vayamos de aquí.

Diario del capitán. Día de misión 9. Hora local 18:03

Todo empezaba a ir bien. Bueno, bien en comparación a lo que ha pasado desde que llegamos aquí. Hemos colocado los explosivos para desconectar el túnel de la manera más suave que hemos podido calcular y estamos empezando a cerrar la escotilla con placas de metal que hemos sacado de… bueno, de prácticamente cualquier sitio. De todas formas, voy a cerrar la sección de la escotilla cuando todo esté listo. Si sufrimos una descompresión al menos no morirá nadie.

Todo irá bien si podemos desconectarnos y ponernos en rumbo a la Tierra. En el Ateneo lo entenderán y si no lo entienden me da igual. ¿Habéis entendido? ¡No me importa lo que penséis! Aquí está muriendo gente de verdad y voy a saltarme las órdenes.

En fin, dejemos las pataletas de niños pequeños para otro momento. En aproximadamente cinco horas activaremos los explosivos y saldremos pitando de aquí.

Diario del capitán. Día de misión 9. Hora local 20:10

La escotilla está cerrada, pero… Estoy viendo a esa cosa por todas partes. Todo el mundo le está viendo. Aparece en una habitación, repite: “Yo soy Él. Soy el que crea y soy el que destruye” y desaparece. Las cámaras de seguridad no lo muestran, pero todos lo hemos visto. No sé si es capaz de meterse en nuestras cabezas o es que ya estamos todos locos.

Diario del capitán. Día de misión 10. Hora local 19:43

No he podido escribir antes. Las cosas se han vuelto completamente locos. Mi tripulación ha ido cayendo uno a uno. Solamente quedamos Doc y yo. Esa cosa sigue persiguiéndonos. Estamos encerrados en la enfermería. Doc vigila la puerta y yo estoy escribiendo estas palabras que pueden quesean las últimas. No hemos podido desconectarnos de la Cotopaxi. Cuando activamos los explosivos no pasó nada. Y después empezó a desaparecer gente… pero no desaparecían. Los miembros de la tripulación que esa cosa se ha llevado también han aparecido. Están por todas partes. Mirándonos con esos ojos oscuros y sin vida.

No lo entiendo. Doc no lo entiende. No tenemos escapatoria. Nos convertiremos en uno de ellos.

Cada minuto que pasa es una tortura. Una nueva cara se me aparece. Ramón, Clara… Todos vuelven y parece que nos intentan llevarnos con ellos. No sé cuánto tiempo podremos aguantar.

Diario del capitán. Día de misión 15. Hora local 12:00

Él es el que crea. Él es el que destruye.

Diario del capitán. Día de misión 15. Hora local 13:00

Él es el que crea. Él es el que destruye.

Diario del capitán. Día de misión 15. Hora local 14:00

Él es el que crea. Él es el que destruye.

Diario del capitán. Día de misión 15. Hora local 15:00

Él es el que crea. Él es el que destruye.

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